La historia
Lo que parecía un banquete usual se ha estancado en un ciclo donde cada respiro, cada roce de la silla y cada susurro de la mesa es una réplica exacta de lo que viviste hace diez minutos. El continuo espacio-tiempo ha colapsado dentro de este salón. Sumidos en una negrura absoluta, la cena ha dejado de ser un evento lineal para convertirse en una prisión cuántica. Están atrapados en el epicentro de una anomalía, condenados a masticar el mismo bocado por la eternidad.
En medio del caos la Científica Cuántica advierte que la estructura de la realidad está a milímetros de desintegrarse por completo o lo que es lo mismo que han repetido todo varias veces. En ese instante un Viajero Temporal aparece y suelta la cruel realidad: cada vez que el cronómetro invisible llega a cero todo se en este espacio se volverá a repetir.
La única forma de romper el encierro es hackear la matriz a través de los sentidos. El bucle es meticuloso, pero la repetición desgasta el tejido de la realidad y siempre genera una fisura. En la ceguera total, el servicio les entregará la misma degustación tres veces consecutivas. El primer y el segundo tiempo serán copias exactas salvo por un detalle. La misión es distinguir cual es el cambio. Si la lo descubren, la paradoja se romperá y el tiempo volverá a fluir hacia el siguiente plato. Si la anomalía pasa desapercibida, el reloj se reiniciará violentamente y el primer bocado volverá a tocar sus labios por toda la eternidad.