La historia
Han sido convocados a la trastienda oculta de un salón de esoterismo. Las velas han sido sofocadas deliberadamente, sumiendo el cuarto en la negrura. En esta sesión, los ojos son inútiles y las palmas de las manos no sirven de nada; el destino parte directamente de la taza.
La bienvenida corre a cargo de una presencia mística: la Vidente, mientras su Aprendiz les ruega que sean precisos con sus palabras, pues un error de interpretación desatará una maldición irreversible sobre sus propias vidas.
El Aprendiz colocará entre sus manos cuencos que contienen extracciones de café Deberán beber y confesar la sensación física exacta. Tendrán que describir la textura en voz alta hacia la oscuridad. La Vidente tomará esa sensación y la convertirá en un destino ineludible. Si la lectura es honesta, el futuro les pertenecerá; si titubean o mienten sobre lo que sienten, la profecía se volverá en su contra y la desgracia caerá sobre la mesa.