La historia
Las vendas sobre sus ojos los ha desorientado en esta sala de interrogatorios clandestina de la Ciudad de México. El cuerpo encontrado en el horno de la antigua panificadora no dejó huellas dactilares, ni documentos, ni testigos visuales; Las únicas evidencias recuperadas en la escena del crimen fueron hogazas de pan parcialmente horneadas. Para la policía convencional, esto es un callejón sin salida, pero ustedes no son forenses comunes; son perfiladores sensoriales forzados a resolver el caso
El detective les aclarará la situación: Algunos de los presentes etuvieron involucrados en el asesinato. Para agregar más detalles, la forense repartirá los panes a cada uno de ustedes y les dirá que quien cometió el asesinato era alguien que carecía de conocimiento alguno del pan.
Cada uno probará el pan, mientras los interrogan por coartadas e información de interés de los detectives. Tendrán que ser capaces de descifrar que tipo de pan o ingredientes están probando. Si su paladar coincide con la evidencia quedarán libres después de un “usted perdone” de no ser así serán arrestados y sentenciados a la oscuridad de la cárcel.