La historia
Han sido arrojados a las catacumbas secretas bajo las antiguas calles del Santo Oficio, donde la Inquisición colonial se encargará de juzgar. Están atrapados en la oscuridad de las barricas y si no encuentran el túnel de escape oculto antes de que los guardias bajen, serán emparedados vivos.
El Inquisidor está dispuesto a dejarlos pudrirse si no le son útiles a la corona y recurrirá a todos sus trucos. Un Hereje les cuenta a escondidas que conoce cada grieta de la cava; indica que la única salida está custodiada tras un muro falso que solo se revela con la clave correcta.
El inquisidor les servirá unos tragos de ron, para tratar de quebrarlos y que le digan lo que el desea escuchar. Deberán buscar en el ron las claves que les indique el hereje y decidir cual de los rones que les han servido tienen las claves de su salida. Si eligen los correctos y los colocan en el orden ideal, habrán sellado su escape. Si no, los espera la más terrible de las ejecuciones.