La historia
El día que Peter los abandonó, la magia se pudrió y Nunca Jamás fue devorado por una noche perpetua. El paraíso de la juventud eterna es ahora un cementerio de sueños. Crecer no era la peor de las trampas.
Wendy ya no tiene la imagen de la niña maternal, ahora es una mujer adulta, que guarda un desprecio hacia el niño que prometió volver y jamás lo hizo. A su lado, El Capitán Garfio ahora es ahora un náufrago consumido por la paranoia y la tristeza de que ahora él ya no es el depredador.
En la oscuridad perpetua de Nunca Jamás, un sonido sordo, rítmico e implacable comienza a rebotar en las paredes: tic-tac, tic-tac. El cocodrilo del reloj. Su misión es someter a la bestia y salvar a Wendy y al Capitán.
Deberán convertir sus mandíbulas en péndulos al ritmo que marca el reloj invisible. Si el hambre los acelera o el pánico los retrasa, sus dientes delatarán su posición en el pantano. Si rompen el compás por una sola fracción de segundo, el tic-tac se detendrá de golpe. En ese instante, el cocodrilo embestirá desde la oscuridad, su plato será arrebatado de un tirón violento y ustedes quedarán sentenciados a morir.