La historia
La Santa Inquisición ha decretado que la luz es un privilegio exclusivo para las almas puras; como acusados de herejía, han sido arrojados al rincón más oscuro de la mazmorra. El juicio ha comenzado y ustedes ya han sido declarados culpables antes de pronunciar una sola palabra.
Gobernando esta corte se erige el Inquisidor ciego. Al carecer de visión, sus otros sentidos se han afilado hasta convertirse en en su mejor herramienta. El Verdugo oculta una consciencia fracturada por tanta masacre injusta. Movido por la culpa, se ha convertido en el único aliado de los herejes.
En la oscuridad, se les entregará el temido "Elixir de la Verdad". El Inquisidor les asegurará que el vino sagrado quemará la garganta de los pecadores, Al beber, el Inquisidor comenzará a lanzar preguntas directas al azar hacia las mesas, exigiendo que respondan verbalmente.
La trampa es esta: un solo carraspeo, una voz temblorosa o un ataque de tos será tomado como prueba irrefutable de pacto demoníaco. Pero el Verdugo tiene un plan. Mientras el Inquisidor habla, él pondrá algunas copas, que aminorarán el efecto del elixir
Si su garganta resiste al interrogatorio, el Inquisidor los declarará inocentes. Si su voz se quiebra en la oscuridad, la sentencia de muerte caerá sobre su mesa sin apelación posible.