La historia
Están atrapados en un laboratorio clandestino de la CIA en plena paranoia de los años setenta. La oscuridad absoluta no es un fallo eléctrico; es la primera fase táctica de la privación sensorial. Se han convertido sujetos en el proyecto de guerra psicológica más clasificado y destructivo de la agencia.
El Científico en Jefe lucha por infiltrarse directamente en el subconsciente de los sujetos de prueba. El experimento está diseñado para quebrar la voluntad y hackear la percepción de la realidad. El Primer Sujeto de Prueba aparece en el caos de la sala. Su mente está al borde de la fractura total tras meses de encierro, pero es el único que conoce la salida. Les suplica desde las sombras que no escuchen al doctor y que se aferren a la realidad material antes de perder la cordura definitivamente.
Desde los altavoces, el Científico en Jefe iniciará la desprogramación, describiendo con una precisión científica perturbadora aromas y sabores absolutamente falsos del vino que les ha servido.
Simultáneamente, el Sujeto prófugo les susurrará al oído la realidad, describiendo la verdadera naturaleza del líquido. Deberán analizar el sabor real, anclar su mente a la verdad e identificar los ingredientes auténticos. Si su voluntad es de hierro y logran ignorar el lavado de cerebro, el anclaje los salvará. Pero si la sugestión los vence, el Científico habrá ganado. Sus sentidos habrán sido reescritos con éxito y no saldrán jamás de la sala de pruebas.