La historia
Han sido extraídos de sus hogares con los ojos vendados, marchando a tropezones durante horas hasta el corazón de un campamento guerrillero. Están rodeados de hombres armados. No son prisioneros, son los nuevos reclutas, pero en tiempos de guerra, la línea entre un aliado novato y un espía del imperio es tan delgada que tiene que llevar un proceso
El General y la Teniente han diseñado una serie de pruebas para los nuevos reclutas que tendrán que pasar al calor de la fogata. El General ordenará que una única vasija de barro crudo, pesada y porosa, circule de mano en mano entre los reclutas. Cada una tendrá diferentes tipos de mezcal. Deberán tragar y prepararse para la prueba que les pondrá la Teniente durante cada ronda mezcalera.
Si son capaces de pasar cada una de las pruebas, el General de Hierro los aceptará como hermanos de sangre. Si se equivocan o tosen la teniente confirmará sus sospechas, amartillará su rifle en la oscuridad y los declarará espías infiltrados.